Lo prometido es deuda, así que aquí va el segundo artículo sobre el riego por goteo en cultivos extensivos.

En el anterior dejé dos ideas muy claras:  por un lado hay un número elevado de ventajas derivadas de la utilización de este sistema de riego y por otro, es imprescindible contar con un trabajo profesional para el diseño, proyecto y explotación para que un sistema novedoso no se vuelva contra nosotros como ya ha ocurrido con la implantación de otros sistemas de riego en ocasiones precedentes.

Una de las primeas ideas que se nos viene a todos a la cabeza tratando este tema es ¿Cómo vas a estar recogiendo y extendiendo los ramales portagoteros cuando tienes que hacer labores culturales?

Pues bien, una solución es enterrar los ramales si bién esto supone un diseño especial y más caro. El objetivo fundamental es garantizar el riego teniendo en cuenta que no vamos a ver si se produce alguna obturación.  Eso sí, nos olvidamos de las labores de extendido y recogida. Personalmente he participado en un importante proyecto de riego por goteo subterráneo (probablemente uno de los más importantes a nivel nacional) que se ejecutó en 820 ha. del olivar de Belchite (en Zaragoza). El diseño, aunque evidentemente diferente al tratarse de cultivo leñoso, ha permitido que 15 años después el sistema continúe funcionando perfectamente.

Consideraciones determinantes para la utilización del Riego subterraneo  son:

– se da la circunstancia que en el momento de la nascencia del maíz, se necesitan aplicar elevadas dosis  (que llevan asociadas duraciones de riego de 10 o más horas) para llevar el bulbo húmedo hasta la semilla y  en suelos arenosos puede ser un limitante.

– en la zona del Valle del Ebro, se debe tener en cuenta la posibilidad de que el viento cree una costra superficial en el suelo que impida a la plántula emerger. Así pues en la mayor parte de los suelos con goteo subterráneo es necesario utilizar otros sistemas de riego para garantizar la germinación.  Sí, esto supone una doble inversión.

– también se debe de vigilar los problemas derivados de posibles aplastamientos.

En el caso del Riego superficial tenemos todo lo contrario: todas las campañas nos encontramos con las labores de extendido y recogido de los ramales de riego y a cambio una menor inversión en la instalación. De cualquier manera esto no nos va a evitar las labores de mantenimiento del sistema de riego. Es necesario desaguar y limpiar los ramales con una solución de ácido nítrico o sulfúrico. Además en el caso de los goteros enterrados también se debe aplicar tratamiento de trifluralina para mantener las Una vez más se hace necesario un control preciso, en este caso, conocer la composición química del agua y realizar análisis para planificar los tratamientos. Pueden ser, de forma orientativa entre 1 y 3 por campaña.

Respecto a los materiales y a grandes rasgos podemos decir que  se suelen usar goteros integrados. Además si son goteros turbulentos, permiten caudales elevados que permiten reducir tiempos de riego en la nascencia del maíz. Tienen un coeficiente de variación de fabricación menor y son más baratos. Los goteros autocompensantes garantizan uniformidad de riego en el caso de mayores longitudes de ramales (a costa de presiones superiores en los cabezales) y desniveles  acentuados.

Desde mi punto de vista es fundamental garantizar la uniformidad del riego, con una máxima variación del 10 % entre extremos de la instalación.

Existen otras opciones como las cintas (uso anual), que disponen de goteros integrados, espesores de pocos mm, entre 0,1 y 0,4 mm. por lo que trabajan a poca presión.  Se utilizan una campaña y luego son desechables. Tienen un elevado impacto ambiental puesto que  se suelen dejar en las parcelas lo que supone una acumulación de plástico campaña tras campaña.

Algunas características, que en el caso de pequeñas explotaciones pueden suponer inversiones con un largo plazo de amortización, están relacionadas con la necesidad de trabajar con maquinaria y aperos especiales:

Es imprescindible utilizar maquinaria equipada con GPS y tecnología RTK de alta precisión para compaginar las labores con la preservación de los ramales de goteo.

La extensión de los ramales portagoteros se suele realizar con un tractor equipado con tres bobinas o tambores portaramales. La recogida se hace con un tractor equipado con un tambor de liado de ramales.

De todas maneras, la utilización de maquinaria de precisión puede llegar a permitir la realización de labores agrícolas sin necesidad de retirar y extender los ramales. Esta opción, sin duda puede ser la que tenga más visos de futuro entre las que hemos enumerado.

Respecto al diseño hay una serie de detalles muy importantes a tener en cuenta:

En el siguiente video realizado por el Sistema de Asistencia al Regante de la Junta de Andalucía se pone en evidencia la importancia de la correcta evaluación de riego por goteo para garantizar también la correcta aplicación de fertilizantes.

Foto: http://www.vidarural.es

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