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Acabamos de publicar nuestro primer video en el Canal de Youtube de Agricultura Técnica con los resultados del estudio de rotura del dique en el proyecto de embalse elevado en la comunidad de regantes del sector VIII del tramo III del Canal de Monegros. Término municipal de Poleñino, Huesca.

La metodología utilizada se corresponde con la consideración del escenario más desfavorable, rotura del dique con el embalse a plena capacidad y sin coincidencia con avenidas pues, tal y como se ha justificado anteriormente, el embalse se ubica en una zona elevada y fuera de cauce natural.

Se utiliza el método Iber, modelo matemático bidimensional para la simulación de flujos en ríos y estuarios promovido por el Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX.

La modelización matemática del flujo de agua en un cauce o cuenca consiste en intentar conocer los valores que toman las variables hidráulicas (calado, velocidades, caudal, etc.) a partir de la resolución por métodos numéricos de unas ecuaciones obtenidas con una serie de hipótesis.

Iber es una herramienta diseñada para el estudio de calados y velocidades que permite resolver problemas de ingeniería y dinámica fluvial, tales como la delimitación de zonas inundables, el diseño de encauzamientos y obras de protección, restauración de ríos, planes de emergencia en rotura de presas, optimización del funcionamiento de obras hidráulicas, etc.

Este método utiliza métodos paramétricos para el establecimiento y progresión de la brecha de rotura y métodos hidráulicos de análisis de régimen variable para el estudio del avance de la onda de rotura y la determinación de las áreas de inundación. También proporciona directamente resultados en términos de cota máxima de lámina alcanzada y velocidad del agua, por lo que la determinación del área inundada y de las características de la inundación es directa.

En este caso se ha establecido un tiempo de estudio de dos horas desde el inicio de la rotura del dique para el análisis de la avenida y periodos de cinco minutos para analizar su evolución temporal.

Debido a la cercanía del núcleo urbano de Cantalobos se ha optado por el análisis de ruptura del dique mediante dos escenarios diferentes. En primer lugar se ha analizado la avenida causada por la creación de una brecha en el dique del embalse situado más próximo a Cantalobos (Brecha de orientación Sur.

Se estudia también un segundo escenario de rotura del dique por su parte orientada al W en su parte más cercana a la explotación ganadera ubicada en la base del cerro donde se proyecta el embalse.

 

 

 

 

images¿Es obligatorio por  parte de Comunidades de Regantes o propietarios privados de embalses para riego clasificar los embalses en función del riesgo potencial aguas abajo en caso de rotura del dique?

Sí, cuando se cumpla:

–   altura del dique superior a 5 metros.

–  capacidad de embalse superior a 100.000 m3.

Según la  modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, aprobado por el Real Decreto 9/2.008 (BOE  16 enero de 2.008) en el que se introduce modificación muy importante en el artículo 367, existe obligación de solicitar la clasificación y registro por parte de  los titulares de las presas y balsas de titularidad pública o privada  si cumplen alguna de las características anteriores.

El Real Decreto también establece que la administración pública competente creará un Registro de Seguridad de Presas y Embalses en el que se inscribirán todas las presas  y embalses de su competencia que superen los valores anteriores y será la Comunidad Autónoma quien designará a los órganos competentes en materia de seguridad en relación con las presas, embalses y balsas.

Un porcentaje muy alto de los propietarios no han realizado los estudios y trámites correspondientes. También la administración competente no ha realizado todos sus deberes y por tanto los usuarios se encuentran con barreras (o excusas) para realizar la tramitación. (Por ejemplo, es necesaria la creación de un registro de las Presas clasificadas)

La aplicación obligatoria del Reglamento Técnico sobre seguridad de Presas y embalses aparece reflejada ya en 1.996 en la Orden del Ministerio de Obras Públicas, transporte y medio ambiente, en el BOE 30-3-1996, nº 78. Incluso un año antes, en la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones también nombra la obligatoriedad de que las presas se clasifiquen en función del riesgo que pueda derivarse de su rotura.

En el artículo quinto del Reglamento  ya se establece que los titulares o concesionarios de todas las presas en servicio deben presentar la propuesta razonada de clasificación frente al riesgo en los términos previstos en la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de inundaciones y el Reglamento Técnico de Seguridad de Presas y Embalses.

En el artículo 2 del Reglamento se define el “ámbito y grado de aplicación”  y queda reflejado que se debe aplicar a las grandes presas y, además,  a las clasificadas según su riesgo potencial en las categorías A o B, aún cuando no sean grandes presas.

Las características, según el Reglamento,  para ser gran presa son en función de sus dimensiones o del riesgo potencial.

En función de sus dimensiones si cumplen al menos una de las siguientes categorías:

–  altura superior a 15 metros, medida desde la parte inferior de la cimentación hasta coronación.

–  Longitud de coronación superior a 500 m.

–  Capacidad de embalse superior a 1.000.000 m3.

–  Capacidad de desagüe superior a 2.000 m3/s.

Además podrán clasificarse como gran presa las presas que tengan algún problema de cimentación o característica no habitual.

En función de su riesgo potencial:

Categoría A: si la rotura puede afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales, así como producir daños materiales o medioambientales muy importantes.

Categoría B: si la rotura puede ocasionar daños materiales o medioambientales importantes o afectar a un número reducido de casas.

Categoría C: si se pueden producir daños materiales de moderada importancia y sólo incidentalmente pérdida de vidas humanas.

La valoración del riesgo se debe realizar para una eventual rotura, avería grave o funcionamiento incorrecto de la presa.

Para la clasificación de las presas y embalses se utiliza la Guía técnica para la clasificación de presas en función del riesgo potencial, del Ministerio de Medio Ambiente. (nov. 1.996). La Guía Técnica fija los criterios para la definición de categorías A, B o C puesto que cuantifica los aspectos a analizar y que en los Reglamentos aparecen de manera cualitativa:

–  Riesgo potencial a vidas humanas. Población en riesgo.

–  Afecciones a servicios esenciales.

–  Daños ambientales.

–  Daños materiales.

En resumidas cuentas, desde 1.996 se estableció la obligatoriedad de presentar la propuesta razonada de clasificación frente al riesgo y desde 2.008 las dimensiones mínimas de las presas y embalses ya no tienen que ser las de “gran presa” para tener obligación de solicitar la clasificación y registro por parte de  los titulares de las presas y balsas de titularidad pública o privada.