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Una parte importante de la Comunidades de Regantes han llevado a cabo en los últimos 25 años un proceso de modernización para mejorar la rentabilidad de las explotaciones y ahorrar agua. En poco o nada se parecen las Comunidades de los años 70 que regaban a pie con las Comunidades que hoy en día están utilizando riego a presión por aspersión o goteo. El telecontrol, los SCADA para el control de los bombeos son equipos propios de sistemas industriales adaptados a los regadíos.

De hace también, casi, 25 años es la ley por la que no se pueden deducir el IVA las Comunidades de Regantes. Y la comparación en el tiempo viene al caso por que la Ley 37 quizás tenía una imagen de Comunidad de Regantes muy diferente a la de la realidad actual. En aquellos tiempos un regador encargándose de distribuir el agua por las acequias y canales era todo lo que se necesitaba y, por tanto, no deducir el IVA daba absolutamente lo mismo.

En la jornada organizada por el sindicato agrario UAGA en Sodeto (Huesca), dentro de la semana agraria de los Monegros, hubo una ponencia muy interesante dedicada a los aspectos del IVA aplicables a las Comunidades de Regantes en la que se trató de forma meticulosa por David Gómez Aragón, coordinador de la Sección del IVA de AEDAF.

El texto de este artículo no pretende transcribir lo que David nos contó en la ponencia sino, a partir de algunas de sus ideas y otra información recopilada, hacer unas reflexiones respecto a la situación de las Comunidades de Regantes y la no deducción del IVA.

La no deducción del IVA por las Comunidades de Regantes se regula por el artículo 7.11 de la Ley 37/1992 en el que se prescribe que las operaciones realizadas por dichas entidades en el ejercicio de la ordenación y distribución de las aguas no se hallan sujetas al Impuesto del Valor Añadido. Ello provoca que la Comunidad sea consumidor final y tenga que repercutir el impuesto en las derramas como un gasto más. Los partícipes que se hallan sujetos al régimen general del IVA no se pueden deducir las cuotas del impuesto.

Según el artículo 4 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, están sujetas a dicho Impuesto las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas por empresarios o profesionales en el ejercicio de su actividad empresarial o profesional. De acuerdo a varias sentencias parece que las Comunidades de Regantes  se consideran  empresario o profesional en la medida en que en la ordenación y aprovechamiento de agua supone una actividad empresarial en los términos dispuestos en la Ley del Impuesto.

A partir de aquí nos encontramos con contestaciones a consultas vinculantes y sentencias que matizan la deducción o no deducción del IVA por las Comunidades de Regantes, según se detalla en el informe  de la   Federación Nacional de Comunidades  de Regantes de España (FENACORE) en el XXI Curso para Comunidades de Regantes:  Obligaciones contables y fiscales  de las comunidades de regantes (realizado a finales del año pasado). Este informe finaliza con el siguiente resumen:

” hay que entender que la exención del IVA se basa en un precepto siempre sujeto a interpretaciones (la ordenación y aprovechamiento de las aguas) …, pero que puede ser restrictivamente entendido en el caso de cualquier operación distinta de las habituales.

Es decir, existe un resquicio legal en el caso de realizar operaciones distintas de las habituales. 

Por otro lado, la inquietud de las Comunidades de Regantes les ha llevado a realizar Consultas ante la Dirección General de Tributación para aclarar la situación y ante la Consulta DGT V3060-13, de 11 de octubre de 2.013  el órgano consultivo respondió indicando, en primer lugar, que si bien las operaciones realizadas por las Comunidades de Regantes para la ordenación y el aprovechamiento de las aguas no están sujetas al Impuesto, dicha interpretación debe ser revisada a consecuencia de los distintos pronunciamientos efectuados por el Tribunal Supremo.

Así cita, entre otras, la sentencia de 22 nov. 2012, que indica que las operaciones realizadas por las comunidades de regantes consistentes en la distribución de agua NO se incluyen en el supuesto de no sujeción del artículo 7.11º de la Ley 37/1992 (LA LEY 3625/1992), y ello porque si es posible adquirir, desalinizar y distribuir agua a título oneroso, el IVA debe ser neutral respecto del trato que dispensa a todos los sujetos que hayan realizado esas actividades.

Además, el supuesto de no sujeción del artículo 7.11º debe considerarse un supuesto puntual y específico del que quedan excluidas las operaciones consistentes en la distribución-comercialización de agua a título oneroso, que estarán, en todo caso, sujetas al Impuesto.

Según lo anterior nos encontramos con numerosas situaciones en las que se podría aplicar el mismo concepto de distibución y comercialización de agua a título oneroso similar a la desalinización. Un tratamiento de prevención al mejillón cebra o la propia presurización de las redes son operaciones que deberían llevar asociado la deducción del IVA.

Así que, sí se puede hacer algo para modificar la situación actual y seguramente también en el caso de la ejecución de las obras de nuevos regadíos, pero eso lo dejamos para más adelante. Eso sí, en mi opinión la unión hace la fuerza y si desde las Comunidades Generales de Riego y/o sindicatos agrarios se traslada esta inquietud quizás se obtuviera una respuesta más rápida y aliviaría las cuentas de los regantes agricultores.

Aquí teneis algunas consultas y sus respuestas a la Dirección General Tributaria.

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En un mercado globalizado, el precio de los cereales está influenciado por muchos factores cuyos efectos se pueden sumar o neutralizar. El peso de estos factores varía según las condiciones del momento.

El precio de un producto en un momento dado refleja el equilibrio entre la oferta y la demanda para abastecer un mercado.

En general, el suministro de cereales está constituido por la cosecha anual de los países, estando la cantidad y calidad de la misma influenciadas principalmente por el clima. Con millones de agricultores por todo el mundo la producción está muy fragmentada. Las estrategias de éstos están influenciados por factores locales muy variables entre las zonas de producción.

Enfrente, la demanda es un factor que se ajusta  poco a la producción de cereal. Las variaciones anuales son posibles, pero en general la demanda mundial está aumentando, en línea con el crecimiento demográfico.

Las necesidades de cereales para usos no alimentarios (biocombustibles, bioquímica) resultan ser, en función del período, factores de equilibrio de mercado o, por el contrario, de amplificación del desequilibrio.

Las cantidades de cereales producidos pueden variar significativamente de un año a otro y, por lo tanto, pueden ser  mayores o menores que la demanda. Los stocks hacen de efecto “tampon” o “amortiguador” entre la oferta y la demanda.

La calidad de los cultivos también varía de acuerdo con las condiciones anuales y también entra en juego. Los criterios de calidad son la base para acceder a los mercados, especialmente en la exportación en base a las especificaciones concretas en función de las exisgencias de los clientes en destino (50% de trigo francés se exporta).

Mercados sensibles con ligeras variaciones de producción.

La separación geográfica de las zonas de producción y consumo de grano genera los intercambios comerciales y como consecuencia es el origen de la existencia de los precios mundiales. Pero los volúmenes de operaciones internacionales representan menos del 20% de la producción mundial. Por lo tanto, una pequeña variación de esta última puede tener un impacto significativo en el comercio internacional.

En los países productores que favorecen el aprovisionamiento de sus mercados nacionales cualquier disminución en la producción conduce mecánicamente a disminución de los suministros exportables. Esto puede dar lugar a precios más altos si las existencias globales no pueden compensar esto, o si aumenta la demanda mundial.

El año 2010 ilustra este fenómeno. Una fuerte caída en la producción de trigo en Rusia (-20 millones de toneladas) llevó a las autoridades rusas a abastecer el mercado interno a través de la prohibición de las exportaciones. En una producción global de 650 millones de toneladas de trigo, la producción de Rusia representa sólo un pequeño porcentaje. Pero las 15 Millones de toneladas generalmente proporcionadas por Rusia tuvieron un peso mucho mayor en proporción con el total del  comercio mundial de trigo, que luego ascendió a 130 Mt. De ahí el aumento de los precios registrados en el verano de 2010.

Factores externos cada vez más influyentes

La volatilidad es sinónimo de mayor interés para los inversores extranjeros en busca de beneficios potencialmente mayores. Los mercados agrícolas, como la mayoría de los sectores de la economía, están así influenciados por la “financiarización”  que acentúa los efectos de la volatilidad de los precios.

El comercio mundial de mercancías pesa sobre los tipos de cambio y el valor de las monedas, de acuerdo con el estado de las economías de los países que las emiten. Así, en 2015, el precio del maíz en el dólar cayó en el mercado mundial debido al record en  la producción y en los stocks. Pero como el valor del euro cayó respecto al dólar, el precio del trigo pagado a los agricultores en euros se redujo en menor medida. Una revalorización del euro hubiera provocado el efecto contrario. Francia, un exportador neto de trigo, se enfrenta directamente con los precios mundiales en dólares, sobre todo porque los mecanismos de regulación de precios de la Unión Europea se han reducido considerablemente en los últimos años.

Las decisiones geopolíticas son también un factor de influencia importante en los mercados de cereales, sobre todo si son controlados por el estado, como en los países mediterráneos. Por último, los costes de transporte afectan directamente a los precios pagados a los productores. Con los costes históricamente bajos, los mercados de los países exportadores se amplían. La evolución de los precios de transporte marítimo se relaciona con el petróleo, la disponibilidad de los barcos o la intensidad del comercio de materias primas (petróleo, minerales, cereales …).

La mayor  variabilidad de precios desde 2006

Hasta 2006, las existencias mundiales de cereales eran suficientes  para absorber las variaciones de la producción y asegurar su papel “tampón” entre la oferta y la demanda. La campaña 2006-2007, que se caracterizó por una fuerte disminución de las existencias y de producción de grano, junto con el aumento de la demanda mundial, marcó el comienzo de una mayor volatilidad de los precios agrícolas. La disminución de la producción en los países importadores, el crecimiento demográfico y el cambio de patrones de consumo acentúan el comercio internacional de grano.

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En la última entrada expliqué las diferencias entre las huella hídricas verde, azul y gris. En este artículo vamos a profundizar en como calcular las huellas hídricas verde y azul, a partir del texto de Roberto rodríguez Casado “La huella hidrológica de la agricultura española”.

Podemos decir que la huella verde se refiere al consumo de agua de lluvia por los cultivos, es decir la lluvia efectiva. En el caso de cultivos de secano sería el agua que el cultivo ha utilizado para su desarrollo vegetativo. En este caso toda la huella hídrica sería huella verde.

En el caso de cultivo de regadío tendríamos que considerar una parte de huella verde y el resto de las necesidades de agua del cultivo se aportarán con el sistema de riego, que será la huella azul.

Siempre tendremos que tener en cuenta que las necesidades de agua que se consideran para el cálculo de la huella azul son las necesidades netas y no las brutas. Las eficiencias de riego no se tienen en cuenta. Esto es debido al concepto de huella hídrica que contempla la cantidad de agua de la que nos “apropiamos” a la naturaleza. La diferencia de volumen de agua entre las necesidades netas y las brutas se considera que vuelven a la naturaleza, acuiferos o ríos, y por tanto no nos la “apropiamos”.

Para el cálculo de la precipitación efectiva, la huella verde, tenemos varios métodos de cálculo:

FAO
• Pe = 0.6 Pt –10 para Pt < 75 mm (Pt mensual)
• Pe = 0.8 Pt – 25 para Pt > 75 mm (Pt mensual)

USDA SCS (P)

• Pe = Pt (125–0,2 Pt/125) para Pt < 250 mm
• Pe = 125 + 0,1 Pt para Pt > 250 mm

USDA SCS (P, ET)

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Para el cálculo de la huella hídrica azul necesitamos conocer las necesidades hídricas netas de cada cultivo. Para ello nos podemos basar en los datos que ofrecen las Oficinas del Regante. En Aragón las recomendaciones de riego se basan en el cálculo de las ETc según la ecuación de Penman-Monteith. Para su cálculo se multiplica la evapotranspiración
de referencia (ETo) por el coeficiente del cultivo (kc).

De esta manera podemos cálcular la huella hídrica (verde y azul) de una zona agrícola. Para una regíon (Aragón, España,…) se debe incluir el agua virtual exportada en los productos producidos en la zona pero luego consumidos fuera de la zona de estudio. De forma similar se tendrá en cuenta el agua virtual importada.

El índice de la huella hídrica es cada vez más utilizado y, por ejemplo, aparecen en la revisión de los Planes Hidrológicos de las demarcaciones hidrográficas del Cantábrico Occidental, Guadalquivir, Ceuta, Melilla, Segura y Júcar, y de la parte española de las demarcaciones hidrográficas del Cantábrico Oriental, Miño-Sil, Duero, Tajo, Guadiana y Ebro, según el BOE del martes 19 de enero de 2016.

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Creada en 2002 por Arjen Hoekstra, la huella hídrica es una de las huellas ambientales que ayudan a entender cómo nuestras decisiones de producción en la agricultura (y consumo) están afectando los recursos naturales. A medida que crece la población y el nivel de vida aumenta para muchas personas, la huella hídrica nos dice cuánta agua se utiliza todos los días en todas nuestras actividades, como por ejemplo para la producción de nuestra comida, e indica la presión que se ejerce sobre nuestros recursos de agua dulce.

La huella hídrica mide la cantidad de agua utilizada para producir cada uno de los bienes y servicios que utilizamos. Puede ser medido por un solo proceso, tales como el cultivo de arroz, para un producto tal como un par de pantalones vaqueros, para el combustible que ponemos en nuestro coche o para toda una compañía multinacional. La huella de agua también puede decirnos cuánta agua se consume por un país en particular – o global – en una cuenca específica río o de un acuífero.

De acuerdo con la Water Footprint Network la huella de agua nos permite responder a una amplia gama de preguntas para organizaciones, gobiernos e individuos. Por ejemplo si podemos hacer algo para reducir nuestra propia huella de agua y ayudar a gestionar el agua en el regadío.

La huella hídrica se puede medir en metros cúbicos por tonelada de producción, por hectárea de tierra de cultivo, por unidad de moneda y en otras unidades funcionales. La huella de agua nos ayuda a comprender con qué fines  se están consumiendo y/o contaminado los recursos limitados de agua dulce.

La huella hídrica tiene tres componentes: verde, azul y gris. Juntos, estos componentes proporcionan una imagen completa del uso del agua trazando  la fuente de agua consumida, ya sea como la lluvia / humedad del suelo o superficie / aguas subterráneas, y el volumen de agua dulce necesaria para la asimilación de contaminantes.

descripción

Huella hídrica verde es el agua de lluvia que se almacena en la zona radicular del suelo, evaporada, transpirada o incorporada por las plantas. Es particularmente relevante para los productos agrícolas, hortícolas y forestales. Para cuantificar la Huella Hídrica verde se hace necesario contar con información climática diaria que permita hacer seguimiento a los niveles de precipitación y del agua evapotranspirada.

descripciónHuella hídrica azul es agua que ha sido aportada a partir de recursos superficiales o del subsuelo y que se ha evaporado, incorporada a un producto o trasvasada, o devuelta en otro momento. La agricultura de regadío, la industria y el uso doméstico del agua pueden tener cada uno una huella de agua azul. Para cuantificar la Huella Hídrica azul se hace necesario instalar aforadores o contadores de caudal que permitan cuantificar el agua proveniente de una fuente superficial o subterránea.

descripciónHuella hídrica gris es la cantidad de agua dulce necesaria para asimilar los contaminantes con objeto de cumplir las normas específicas de calidad del agua. La huella hídrica gris considera contaminación puntual de un recurso de agua dulce directamente a través de un tubo o indirectamente a través de la escorrentía o lixiviación del suelo, las superficies impermeables, o de otras fuentes difusas. Para cuantificar la Huella Hídrica gris se hacen monitores continuos a la calidad del agua que ingresa y sale del sistema evaluado los principales contaminantes productos de la fertilización.

El propósito de la huella hídrica verde es medir la apropiación del ser humano del flujo de evaporación, al igual que la huella hídrica azul / gris tiene como objetivo medir la apropiación del ser humano de la corriente de agua.

La huella hídrica verde mide la parte del agua de lluvia evaporada que ha sido apropiado por el ser humano y por lo tanto no está disponible para la naturaleza. Por tanto, la huella hídrica expresa el coste de un cultivo en términos de su uso total de agua.

Todos los textos tomados de http://waterfootprint.org/en/

 

 

 

 

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Hola, debido a que participamos en el proyecto de cooperación ” MANEJO EFICIENTE DEL RIEGO MEDIANTE LA MONITORIZACIÓN CON SONDAS DE HUMEDAD Y TELEDETECCIÓN” vamos a volcar todo nuestro esfuerzo en el blog del proyecto que podeis visitar en la siguiente dirección:

https://sondashumedadregadio.wordpress.com/

Un saludo.

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Hemos movido esta entrada al Blog de agricultura tecnica y desarrollo rural disculpar las molestias.

 

 

 

 

 

 

Independientemente de su utilización para el dimensionado óptimo en la fase de proyecto, la aplicación GESTAR nos permite optimizar el funcionamiento de las estaciones de bombeo.

En una reciente aplicación del software a un caso real  he podido comprobar su utilidad y la sencillez de su manejo. Una vez introducidas las variables, como a continuación explicaré, es el mismo personal de guardería y mantenimiento el que se hace cargo de las futuras optimizaciones, en función de la demanda de los regantes.

En primer lugar se ha realizado la verificación de los datos de nodos (hidrantes) y elementos (tuberías y bombeos). La introducción de los datos de hidrantes y tuberías es bastante intuitivo y únicamente para la definición de la estación de bombeo como un elemento único (aunque se dispongan de varias bombas) se debe pasar por la opción de “regulación de bombeo”.

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En esta opción podemos introducir varias bombas funcionando a unas revoluciones por minuto (r.p.m) fijas y hasta dos bombas funcionando  a régimen variable.  El software nos permite conocer para diferentes caudales que rendimiento vamos a obtener del conjunto de la estación de bombeo. Esto resulta muy útil para la fase de proyecto y también para la posterior gestión. En la siguiente imagen se muestra el resultado que ofrece GESTAR para la simulación de un conjunto de bombas, como una estación de bombeo podríamos decir “compacta” o en la que se simula el conjunto de bombas con una única curva.

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En el “caso de estudio” que presento, la Comunidad de Regantes (C.R) disponía de un listado con las necesidades de agua de los diferentes hidrantes (número de horas de apertura)  y la C.R necesitaba optimizar el bombeo para cubrir esas necesidades. Por ejemplo, desconocían si era  posible “encajar” los horarios de los hidrantes en el periodo P6, con el precio más económico de la energía.

Aunque el estudio se realizó para  los diferentes ramales, con alturas de presión y equipos de bombeo diferentes, los resultados de una de las redes los podemos mostrar a continuación a modo de ejemplo. En la siguiente imagen se aprecian los horarios de riego de los diferentes hidrantes, ya trasladados al GESTAR.

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Uno  de los primeros resultados que nos ofrece el software es el rendimiento del conjunto de la estación de bombeo, como podemos ver en la siguiente captura de imagen:

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También conoceremos el  caudal de la impulsión, en base al cual podemos determinar si la estación de bombeo está funcionando dentro de los parámetros de rendimiento que el fabricante nos haya facilitado, además de contrastarlo con la gráfica mostrada más arriba. El rango de caudales también se debe mantener en unos mínimos para que el rendimiento de las  bombas individuales no disminuya excesivamente, incluidas las bombas con variador de velocidad.

Por último, GESTAR también nos va a ofrecer un listado del estado en el que se encuentra cada nodo (principalmente régimen de presión) para cada intervalo de tiempo que nosotros le hayamos prefijado (media hora, una hora). De esta manera el personal responsable de la gestión de la C.R puede prever si en algún hidrante puede producirse un déficit de presión según el patrón de riego establecido y si es así poder modificarlo de manera sencilla.

En resumen, y bajo mi forma de ver, nos encontramos con una herramienta potente para el diseño de redes colectivas de riego y también para la optimización de la gestión de estaciones de bombeo para riego.

En el anterior post comenté la posibilidad de aplicar la metodología FAO56 a partir de imágenes satelitales combinadas con la información de la red SIAR. También presenté unos resultados comparados de las recomendaciones que se llevan a cabo por la Oficina del Regante y los resultados que se obtienen utilizando imágenes de satélite.

En este nuevo post vamos a profundizar un poco en la metodología FAO 56 y como la aplicamos con la teledetección, a partir de la información aportada por Alfonso Calera y Jesús Garrido en la presentación del Spider Gis en la jornada “EFICIENCIA HIDRICA Y ENERGÉTICA PROYECTOS I+D+i. H2020”  realizada en el CENTER el pasado 13 de abril.

La formulación más avanzada del procedimiento FAO56 incorpora al tradicional uso de coeficiente de cultivo “único” Kc el denominado coeficiente de cultivo “dual” (Wright, 1982), el cual permite acercarnos a la estimación de la evapotranspiración como suma por un lado de la transpiración, o flujo de agua a través de la planta, y por otro de la evaporación desde la fracción de suelo desnuda. Para ello se introduce el coeficiente de cultivo basal, Kcb, como el cociente entre la transpiración de una cubierta en ausencia de estrés y la evapotranspiración de referencia, así como un coeficiente evaporativo, Ke, que recoge la evaporación desde el suelo desnudo.

ET = Kcb ETo + Ke ETo

ET: evapotranspiración del cultivo

ETo: evapotranspiración de referencia

Kc: coeficiente de cultivo “único”

Kcb: coeficiente de cultivo basal o coeficiente de transpiración

Kcb · ETo: es la componente de la transpiración en ausencia de estrés

Ke: coeficiente evaporativo

Ke · ETo: es la componente de evaporación desde el suelo

La abundante literatura científica desde Heilman et al., (1982) Neale et al., (1987), pone de manifiesto la buena relación lineal existente entre el coeficiente de cultivo basal de una cubierta, análogo a un coeficiente de transpiración, y los índices de vegetación, como el Índice de Vegetación por Diferencias Normalizado, NDVI, así como con otros índices como el SAVI.

El NDVI es un parámetro que se obtiene de forma robusta, simple y directa desde las imágenes multiespectrales mediante una combinación algebraica de las reflectividades en el rojo e infrarrojo cercano. El NDVI  mide el tamaño fotosintético relativo de la cubierta, y recoge cómo la cubierta vegetal absorbe la radiación solar fotosintéticamente activa. La relación propuesta entre el valor del coeficiente Kcb, tal y como se define en FAO56 y el índice NDVI se presenta en la siguiente ecuación:

 Kcb = 1.44 NDVI – 0.1

 En cultivos herbáceos se utiliza ampliamente el coeficiente de cultivo único Kc.

Desde las imágenes multiespectrales se obtiene directamente el coeficiente de cultivo basal, por lo que para obtener el coeficiente de cultivo único Kc se ha de promediar la componente evaporativa de la fracción de suelo desnudo. Esta componente evaporativa es altamente dependiente de la superficie efectivamente mojada, esto es del sistema de riego y de la frecuencia, además del sombreado efectivo que la cubierta establezca sobre este suelo y de las propias características del suelo.

La siguiente ecuación que se propone para la relación entre el coeficiente de cultivo Kc y el NDVI ha sido ampliamente validada en cultivos herbáceos como trigo, cebada, maíz, algodón, girasol,… que en su fase de máximo desarrollo alcanzan cobertura completa (Allen, 2011; Cuesta et al., 2005), suponiendo un manejo estándar para sistemas de riego como aspersión y pivot.

  Kc = 1.25 NDVI + 0.1

Para el establecimiento del cultivo después de siembra, en su fase inicial de nascencia, la relación anterior puede infraestimar el valor requerido del Kc, pues en estos casos el comportamiento evaporativo del suelo desnudo es muy dominante. En esta fase suelen ser necesarios riegos frecuentes para garantizar la nascencia e implantación, tal y como se describe en FAO56.

A continuación se presentan los resultados obtenidos, a partir de Spider Gis y mediante la formulación recomendada para cultivos herbáceos, en una parcela cultivada con maíz en la campaña 2014-2.015. En la primera imagen se muestran los resultados de NDVI según se pueden obtener en Spider Gis.

Se aprecian valores por debajo de los esperados en algunas fechas como el 16/6 o el 2/7 en las que la nubosidad puede llevar a este tipo de resultados que eliminamos en nuestros análisis.

 CUANTIFICACION INDICE NDVI PARCELA 89 POLÍGONO 501. CANDASNOS (HUESCA)

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En la siguiente imagen se presentan los resultados obtenidos para el coeficiente basal Kcb:

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A partir del NDVI y con la relación Kc= 1.25 * NDVI +0,1 obtenemos los resultados de la siguiente tabla donde se aprecian diferencias en las necesidades semanales de agua, especialmente en los meses de junio y julio.

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Como conclusión podemos recomendar las herramientas como la teledetección y concretamente Spider Gis para la obtención de recomendaciones de riego ajustadas a la realidad de nuestro cultivo y explotacion.

Las herramientas que se vienen  utilizando para determinar las necesidades de agua de los cultivos provienen de las Oficinas del Regante regionales. Estas oficinas son las encargadas de la gestión de la red de estaciones meteorológicas SIAR. (Sistema de Información Agroclimática para el Regadío)

Las estaciones meteorológicas distribuidas por las zonas regables disponen de diferentes sensores que permiten calcular la ETo para una superficie de referencia. La forma de obtener la ETo por medio de la red SIAR es, en mi opinión, la más acertada y ajustada a la realidad debido a la distribución espacial de las estaciones.

A partir de esa información se calculan las necesidades hídricas de los diferentes cultivos a partir del Kc o coeficiente de cultivo (que se describe de forma detallada en el manual de FAO56 (Allen et al., 1998), la precipitación efectiva,…

La ventaja que presenta la teledetección para el cálculo de las necesidades de riego es que nos permite conocer el Kc en  nuestra  parcela, en un momento determinado (cuando pasa el satélite). Por medio del manual FAO 56 nos basamos en las tablas que nos ofrecen una aproximación menos precisa que la teledetección.

Aquí os dejo un link donde podéis encontrar información referente al procedimiento para la obtención de Kc por medio de imágenes satelitales.

Teniendo en cuenta lo anterior y aprovechando la herramienta Spider Gis he realizado una comparativa entre las necesidades de agua para el cultivo de maíz en el término municipal de Candasnos en la provincia de Huesca. No se trata de un trabajo de investigación, sino un primer paso para poder valorar si la teledetección nos ofrece información valiosa y el esfuerzo que supone trabajar las imágenes para obtener el Kc merece la pena.

En primer lugar, he cuantificado el índice  NDVI para las parcelas 14, 15, 16 y 1.016 del polígono catastral 512 del término municipal de Candasnos, siempre usando la herramienta Spider Gis. Lo datos corresponden a agosto del año 2.015.

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Las parcelas forman una única unidad de gestión (pivot semicircular y coberturas en las esquinas) con 25 ha.

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Como se aprecia en la imagen he seleccionado seis puntos del conjunto de parcelas para obtener el índice NDVI en cada uno de ellos y poder calcular un valor medio representativo.

El valor NDVI se muestra en la siguiente gráfica:

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Y el valor de Kc:

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Utilizando el mismo valor de ETo, Precipitación efectiva y eficiencia de riego, he aplicado los diferentes valores de Kc según el método FAO 56 por un lado y el calculado por teledetección por otro lado.

Insisto en que quizás el método no es el más científico que pueda utilizar pero creo que el resultado puede resultar ilustrativo.

El resultado nos muestra una diferencia de un 14% de necesidades de agua entre un método y otro, resultando unas necesidades de agua más ajustadas las calculadas por medio de Spider Gis. Parece a priori coherente que la información obtenida con la precisión en el tiempo y espacio sea más precisa que la estimada por tablas.

Esta comparación la repetí en otra serie de parcelas con un resultado similar y la mostraré en el siguiente post.

Espero poder repetir esta experiencia en diferentes parcelas y con cultivos herbáceos y leñosos para poder confirmar los resultados obtenidos en esta primera toma de contacto con la teledetección aplicada al regadío.

 

 

 

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En muchas redes de riego colectivas con instalaciones de bombeo nos encontramos que la red de riego se encuentra monitorizada en mayor o menor grado. Transductores de presión y caudalímetros avisan  al gestor de las instalaciones de roturas o averías de forma inmediata.

Por otro lado lado, lo que podemos denominar el corazón de la instalación, la estación de bombeo, está menos controlada. Pueden haberse instalado analizadores de redes, autómatas y demás elementos, sin embargo el seguimiento del funcionamiento de las bombas se realiza de forma presencial, de “visu”. Evidentemente hay un mínimo de parámetros que sí suelen estar monitorizados en tiempo real como la altura de bombeo, presión mínima de trabajo de los equipos de bombeo,…

Si tenemos en cuenta que los técnicos de las comunidades de regantes tienen que recorrer largas distancias para llegar a todos los puntos donde se encuentran instaladas las válvulas, hidrantes, filtros y demás elementos de la red parece evidente que no van a disponer de mucho tiempo para la verificación del correcto funcionamiento de las bombas.

No solo eso, los equipos de bombeo van a funcionar en el periodo con la energía más barata, es decir, de noche.

Así que nos encontramos con una mezcla de ingredientes bastante peligrosa que puede un día darnos un susto cuando nos encontremos con alguna de las bombas estropeada, desgraciadamente en la época de máximas necesidades de agua por los cultivos, en verano, y con nuestra empresa de mantenimiento cerrada por vacaciones o con unos servicios mínimos.

Bien, a donde quiero llegar es a destacar la importancia del mantenimiento preventivo. En mi opinión es fundamental disponer de una herramienta que de forma automática y periódica que nos indique si nuestros equipos están funcionando como deben y que nos avise cuando se produzca una desviación respecto a los parámetros que le hayamos fijado.

La monitorización en tiempo real de la estación de bombeo, por medio de un  sistema centralizado de recogida de datos eléctricos (a partir de los analizadores de redes),  y el posterior procesamiento de los datos permite la elaboración de informes que ayudan a la toma de decisiones sobre acciones preventivas o correctivas de la instalación.

Los objetivos que se persiguen con este tipo de herramientas son:

  • Monitorización y registro de los consumos energéticos de la planta: consumo total y consumos parciales de energía: Potencias instantáneas del bombeo y de las principales cargas (se obtiene información del consumo energético por bomba).
  • Control de costes de bombeo. Mejorar la relación caudal- potencia para aumentar la eficiencia de las bombas.
  • Estudio y seguimiento de todos los datos de bombas individuales, ratios de funcionamiento y parámetros básicos de facturación, potencias, energías, puntas de demanda y consumos horarios.
  • Reducción del coste de la energía mediante el seguimiento de los consumos de energía por tarifa, bombeando el máxima de agua posible en horas valle y control del cos fi (energía reactiva).
  • Sistema de alarmas para responder inmediatamente en caso de funcionamiento anómalo de las bombas.
  • Mejora del “Mantenimiento Predictivo” mediante:
    • Detección inmediata de sobrecargas en máquinas.
    • Verificación del caudal adecuado para cada bomba.
    • Estimación del mantenimiento preventivo de las bombas a partir de un cierto número de horas acumuladas.
  • Obtención de curvas de demanda de potencias y energía.
  • Realización de informes de consumos de energía y estadísticas.
  • Simulación de facturas. Una situación que ocurre con cierta frecuencia es la presencia de errores en la factura de la compañía. Con esta herramienta se puede simular la factura de manera que se puede contrastar de manera rápida con la factura emitida por la compañía y verificar que no existen errores.

Estos sistemas que normalmente se utilizan en el sector industrial pueden ser muy interesantes también en nuestro sector de la agricultura de regadío y además pueden recibir ayudas según la medida 4 (apartado de mejoras de regadíos) según el PROGRAMA DE DESARROLLO RURAL 2014-2020.